Dar el golpe en la mesa
Cabreos, Personal May 23rd, 2008
Hace unos días os comentaba lo cabreado que estaba con cierta empresa, que pretendía que pagase una buena parte de los gastos del viaje para realizar una entrevista. Les contesté de inmediato y tengo que decir que mi email no fue muy afortunado. Al cabo de un par de días sin recibir noticias suyas, decidí volver a escribir un email este mucho más meditado.
Lo que les dije fue algo del estilo.
Estimado Sr. XX, posiblemente no haya recibido/leido todavía mi anterior email. Respecto a su último email quisiera ser un par de puntualizaciones:
1) Una empresa que se dedica a regatear los los gastos de viaje con un candidato como si se tratase de un mercadillo da muestra de lo poco seria que es y además causa una pobre impresión. Espero por su bien que no tenga la misma política con sus clientes.
2) Para demostrar el interés en un trabajo, no necesito abonar de mi bolsillo los gastos que dicha entrevista acarrea, ya que en mi caso tengo que hacer un viaje de más de 20 horas (ida y vuelta) y más de 4000 km.
3) Si no desea abonar los gastos de mi viaje, le ofrezco la posibilidad de concertar una entrevista telefónica. Si esta opción tampoco le satisface le recomiendo que borre mis anteriores email y me devuelva a la mayor brevedad posible el dossier que le envié.
Atentamente,
XXX
Si en el caso del primer email no recibí ninguna contestación en 3 dias, en el caso de este, me contestó al día siguiente (lo escribí casi a las once de la noche). Al final vamos a concertar una entrevista telefónica.
Todavía hay esperanza.
Esto me recuerda una frase/consejo de un amigo mio:
En este mundo hay dos clases de personas:
1) Los que primero se disculpan ante una multitud para poder pasar
2) Los que primero pasan y después se disculpan.
Lo conveniente es ser del segundo tipo.
Lo cierto es que mi amigo tiene toda la razón del mundo y estoy convencido de que a veces hay que dar un golpe (de autoridad) en la mesa.









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